Oración de la Mañana – Sábado 30 de Agosto de 2025
Oración de la Mañana
Amado Dios, gracias por acompañarme y sostenerme en este día que termina. Es una gran bendición haber llegado hasta este momento, y por eso quiero expresarte toda mi gratitud.
Al prepararme para descansar, clamo a Ti en busca de ayuda. No quiero llevar conmigo el estrés ni las cargas que se acumularon en este día. No quiero acostarme con preocupaciones en mi mente ni con dolores en mi corazón. Te pido que me ayudes a soltar todo aquello que me pesa.
Tal vez sea un pequeño dolor que me afectó más de lo que imaginaba, o quizás una herida antigua que aún siento en lo profundo de mi ser. Incluso puede que ni siquiera me dé cuenta de cuánto he estado cargando, pero Tú lo sabes todo. Por eso, esta noche me presento ante Ti y pongo cada carga en Tus manos.
Tú me prometiste que podía llevarte mis preocupaciones, y confío en que eres más que capaz de sostenerlas. Gracias, Señor, por abrazarme con Tu amor y no soltarme nunca.
En el nombre de Jesús, Amén.
“El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente.” – Salmo 91:1
Señor mío y Dios mío, Rey de los cielos y de la tierra, soberano de toda la creación, en esta mañana me postro ante tu presencia con un corazón agradecido y lleno de reverencia. Gracias te doy por el milagro de abrir mis ojos a un nuevo amanecer y por concederme una vez más el precioso regalo de la vida.
Gracias por permitirme respirar, moverme, pensar, sentir y tener la certeza de que caminas conmigo en cada paso que doy. Padre amado, te agradezco profundamente por este nuevo día que me regalas, por las bendiciones invisibles que ya preparaste para mí y por aquellas que aún no comprendo, pero que forman parte de tu plan perfecto.
Enséñame a aprovechar cada instante de este día, a caminar con sabiduría y a vivir con propósito, sin perder tiempo en lo que no edifica ni en lo que me aparta de ti. Concédeme la gracia de alcanzar mis metas y de ver cumplidos mis anhelos conforme a tu voluntad.
Ayúdame a ser constante en la fe, recordando que el verdadero éxito no está en obtener lo que deseo, sino en permanecer en obediencia a ti. Que cada paso, cada palabra y cada decisión de este día estén guiados por tu Santo Espíritu. Dios maravilloso, bendito sea tu nombre por los siglos de los siglos.
Eres digno de toda alabanza, de todo amor y de toda gloria. Ante ti se dobla toda rodilla y toda lengua proclama que tú eres el Señor. Majestuoso es tu trono, insondable tu sabiduría y eterno tu amor. Tu misericordia me cubre cada día, aun cuando no soy digno de recibirla. Gracias porque me amas con un amor sin medida, porque me llamas tu hijo a pesar de mis errores y me recibes siempre con los brazos abiertos.
Gracias, Señor, por mi hogar, por el techo que me cobija, por el descanso de la noche y por mi familia. Gracias por la vida de cada uno de ellos, por su compañía, su amor y sus esfuerzos. Al despertar, siento que mis fuerzas se han renovado y que mi corazón está listo para enfrentar este nuevo día.
Padre eterno, no me desampares en este amanecer. Sé mi proveedor y mi sustento. Pon el pan en mi mesa y la provisión necesaria para cubrir mis necesidades y las de mis seres queridos. Permíteme también ser apoyo para quienes dependen de mí. Que este día sea productivo, que mis labores den fruto y que nada me falte, porque tú eres mi Pastor y nada me faltará.
Sé que hoy enfrentaré dificultades: problemas que me inquietan, situaciones que me roban la paz, dolores físicos o emocionales que me cansan y preocupaciones financieras que me abruman. Pero en medio de todo, levanto mis ojos hacia ti y te pido calma, fortaleza y confianza. Dame paz en la tormenta, seguridad en la incertidumbre y esperanza donde todo parezca perdido.
Si tú estás conmigo, Señor, ¿quién contra mí? Toma mi mano y no me sueltes. Guía mis pasos, protege mi caminar y guarda mi integridad en todo momento. Líbrame de todo mal, de cualquier peligro visible o invisible, y permíteme regresar sano y salvo a mi hogar.
Padre Santo, cúbreme con tu manto de gracia. Rodéame con tu poder y no permitas que ningún mal prospere en mi contra. Abrázame con tu ternura y hazme sentir tu amor y tu protección.